En el marco de la unidad para la defensa de la Soberanía Nacional y la Justicia Social, las organizaciones indígenas, ejidatarios, campesinos, sindicatos, obreros y colectivos ciudadanos unimos nuestras voces para presentar una serie de demandas fundamentales que buscan transformar las estructuras económicas y políticas que han perpetuado la desigualdad, la dependencia externa y la violencia en nuestro país.
Fortalecer la Soberanía del Pueblo mexicano y apoyar al Gobierno de la Cuarta Transformación democrática de México son las motivaciones políticas e históricas de nuestras demandas que se fundamentan en los siguientes objetivos:
- Fortalecer la Soberanía nacional y la democracia: Exigimos un alto a las amenazas, insultos, injurias, racismo, ataques a migrantes, la injerencia política y económica de Estados Unidos en México, totalmente inaceptables; con sus empresas monopolizan sectores clave sin contribuir justamente al desarrollo nacional.
- Rechazar tajantemente el intervencionismo, el racismo y la violencia contra los mexicanos y contra nuestros migrantes, así exigimos suspender de inmediato la guerra híbrida y encubierta que Estados Unidos lleva a cabo contra el pueblo de México, a través de las organizaciones criminales, organizadas, financiadas y armadas por y desde los Estados Unidos, para atacar y desestabilizar al gobierno mexicano, que ya han provocado más de 300,000 asesinatos en nuestro país, afectando principalmente a las comunidades campesinas e indígenas.
- Restituir los derechos históricos de propiedad de la Nación y de la Clase Campesina, que el expresidente Salinas de Gortari rompió con su reforma al Artículo 27 Constitucional en 1992, y que sigue vigente y que vulnera gravemente el principio constitucional de Propiedad de la Nación: convirtiendo en mercancías a las tierras, aguas, biodiversidad, bienes del subsuelo, el espacio aéreo y el espacio radioeléctrico de la nación y de los mexicanos, fragmentando la unidad de la nación mexicana.
- Proceder a la cancelación de la reforma salinista al Artículo 27 constitucional, que despojó a la clase campesina y a la nación de sus derechos sobre la tierra. Cancelar la reforma salinista, es una línea roja para la renegociación del TMEC en 2026.
- Realizar a la brevedad posible una Consulta Popular en el ejercicio del derecho del pueblo establecido en el artículo 35 fracción octava de la Constitución Mexicana, sobre la aprobación, prórroga o cancelación de los tratados internacionales: El Pueblo de México debe aprobar la renegociación del T-MEC y del Tratado con la Unión Europea, estos acuerdos deben ser sometidos a consulta popular, porque los tratados quedan como norma superior a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y son una verdadera y férrea cadena económica y jurídica colonial, establecida por los Estados Unidos con la complicidad y servilismo de los gobiernos neoliberales, para beneficio de empresas estadounidenses y la oligarquía nacional, que sujeta a la nación, impide su desarrollo y somete al pueblo a la pobreza y precariedad en franca dependencia de poderes extranjeros, pues actualmente se imponen sobre nuestra Constitución, perpetuando las condiciones de este modelo colonial que beneficia a oligarquías y empresas extranjeras.
- Garantizar la Soberanía y la autosuficiencia alimentaria con producción nacional sin transgénicos, con la clase campesina y pequeños productores privados; cancelar importaciones y migración, y recuperar migrantes del campo. Promovemos un modelo agroalimentario libre de transgénicos, basado en la producción campesina y de pequeños productores, que elimine la dependencia de importaciones y garantice alimentos sanos para el pueblo.
- Exigir al gobierno de los Estados Unidos respeto a la soberanía nacional de México. Así como la definición conjunta y en un marco de coordinación de un nuevo enfoque en política de drogas, demandando que trate a sus 70 millones de adictos como enfermos, no como criminales, y así cancelar su paradigma prohibicionista, que es la raíz de su economía criminal, corrupción y violencia; y abandone el prohibicionismo que alimenta la violencia y la corrupción en México y América Latina, ya que lo han utilizado como bandera y garrote para intervenir en contra de los pueblos y gobiernos del continente. Deslindando a México de su política de prohibición y tratar a los adictos en México como enfermos.
Lograr con la fuerza, y participación activa, legal y organizada de los 32,200 ejidos y comunidades la defensa y protección de los territorios de México. Para ello, el Estado debe crear condiciones constitucionales y legales, para garantizar la defensa del territorio, el agua, la biodiversidad y los recursos naturales, en colaboración con las comunidades y los ejidos, apoyar y organizar la cooperación de la Clase Campesina con las fuerzas del Estado, para proteger la vida humana, territorio, agua, biodiversidad y ecología, en 100 millones de hectáreas, para detener, y hacer frente al despojo y la explotación desmedida emprendida de manera constante por las empresas extranjeras en los ámbitos, inmobiliario, industrial, turístico, agropecuario y minero a través de la acción concertada de grupos criminales organizados y corporaciones bélicas extranjeras en México.
Estos cambios son urgentes para acabar con la fragmentación impuesta por el neoliberalismo global a nuestra nación, y reconstruir la unidad nacional, construir una economía social y solidaria que priorice el bienestar colectivo sobre los intereses de unos cuantos oligarcas y plutócratas.
La explotación histórica y saqueo del campo, de sus tierras, aguas, biodiversidad, del subsuelo, la dependencia económica y la violencia generada por políticas neoliberales y externas han profundizado la pobreza, la migración y la injusticia. Solo mediante un Estado Social que ejerza la rectoría sobre el desarrollo con la finalidad de garantizar la soberanía económica, los derechos humanos, las libertades y el bienestar de todo el pueblo de México, se permitirá transformar el Estado Neoliberal que aún está vigente en la Constitución y en los Tratados Internacionales.
¡Convocamos a todos los sectores de la sociedad, al gobierno de la Cuarta Transformación y a la comunidad internacional a respaldar estas demandas!
La unidad del pueblo es esencial para lograr un México equitativo, justo y en paz y permitirá construir un futuro donde la economía sea un instrumento al servicio del bienestar colectivo y la dignidad humana.
¡Por la soberanía, la equidad y la vida digna!
